Un préstamo participativo (regulado por el artículo 20 del Real Decreto-Ley 7/1996) es un instrumento financiero a medio camino entre el préstamo tradicional y el capital riesgo, ideado para reforzar considerablemente la estructura financiera de tu empresa.

El prestamista, aparte de los intereses ordinarios, obtiene una remuneración que depende de la evolución de la actividad de su empresa (su beneficio neto, volumen de negocio, patrimonio total o cualquier otro que libremente acuerden las partes)

Características principales:

No se exige más aval ni garantía que la del propio proyecto empresarial y la solvencia profesional del equipo gestor.
Se trata de un préstamo a largo plazo (hasta 9 años).
Ofrece unos amplios plazos de amortización y de carencia (hasta 7 años).
Los intereses pagados son deducibles del Impuesto sobre Sociedades.
En caso de reducir el capital de la sociedad o liquidarla, el préstamo se considera patrimonio contable.
Sus tipos de interés están vinculados a la evolución de los resultados.
Tiene un efecto de arrastre para atraer capital de business angels y entidades de capital riesgo.

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